6. Cuarta Ley: Hacerlo satisfactorio

Al hablar de la Cuarta Ley: hacerlo satisfactorio, contempla usar La regla cardinal del cambio de conducta, que reconoce que somos más proclives a repetir una conducta cuando la experiencia es satisfactoria. Los sentimientos de placer son señales que le indican al cerebro: “Esto se siente bien.  Haz esto de nuevo la próxima vez”.

Lo que se recompensa se repite.  Lo que se castiga se evita.

La discrepancia entre las recompensas inmediatas y las recompensas retardadas

La manera en que nuestro cerebro evalúa las recompensas es consistente a través el tiempo.  Tú valoras el presente más que el futuro.

Las consecuencias de los malos hábitos son retardadas mientras las recompensas son inmediatas. Con nuestros malos hábitos el resultado inmediato usualmente se siente bien, pero el resultado último se siente mal. Con los buenos hábitos, sucede lo contrario: el resultado inmediato no se disfruta, pero el resultado último si se siente bien.

Los costos de tus buenos hábitos se dan en el presente. Los costos de tus malos hábitos se darán en el futuro.

El camino menos transitado es el camino de la gratificación retardada. 

Esto es precisamente lo que ha demostrado la investigación.  La gente mejor dotada para posponer la gratificación obtiene calificaciones superiores en las pruebas para ingresar a la universidad, es menos proclive a tener problemas de abuso de sustancias, tiene menos probabilidades de padecer obesidad, es capaz de ofrecer mejores respuestas al estrés y posee habilidades sociales superiores.

Hacerlo satisfactorio lleva a la pregunta: Cómo convertir la gratificación instantánea en ventaja

Lo fundamental para que un hábito permanezca consiste en sentirse exitoso – incluso si es en forma modesta – . El sentimiento de éxito es una señal de que tu hábito rindió frutos y de que valió la pena el esfuerzo.

Este es el motivo por el que las recompensas inmediatas son indispensables.  Te mantienen emocionado, mientras las recompensas retardadas se acumulan en el fondo.

El reforzamiento inmediato puede ser especialmente útil cuando estás tratando con hábitos de evasión, que son conductas que quieres dejar de hacer.  Por ejemplo, abres una cuenta de ahorro que etiquetas con el nombre “viaje a Europa”, en la que consignas el dinero que dejas de gastar en compras innecesarias.  Un hábito necesita ser disfrutable para que dure y el cambio es sencillo cuando es disfrutable.

CÓMO MANTENER LOS BUENOS HÁBITOS TODOS LOS DIAS

Progresar es satisfactorio y las medidas visuales – como la estrategia del clip de mover uno a un vaso por cada llamada de ventas que hagas, canicas, llevar un diario de alimentación, de entrenamiento físico, tarjetas de lealtad, barra de progreso en un software – proveen clara evidencia del progreso realizado.

Cómo mantener el historial de tus hábitos

Un historial de hábitos es una manera sencilla de medir si cumpliste con un hábito. El método más sencillo consiste en conseguir un calendario y marcar con cruces los días en que seguiste la rutina.

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“Nunca romper la cadena” es un mantra muy poderoso. Si nunca rompes la cadena de ventas, construirás un exitoso portafolio de negocios.  El historial de hábitos es poderoso porque aprovecha varias Leyes del Cambio de Conducta.  Simultáneamente hace que una conducta sea obvia, atractiva y satisfactoria.

Beneficio 1: El historial de hábitos es obvio

Registrar tu acción más reciente crea un disparador que puede iniciar tu siguiente acción.

Beneficio 2: El historial de hábitos es atractivo

Cuando recibimos una señal que indica que estamos avanzando, nos sentimos motivados para continuar el camino.

Beneficio 3: El historial de hábitos es satisfactorio

Resulta satisfactorio poner una marca junto a cada actividad concluida en tu lista de pendientes.

El historial de hábitos también te ayuda a no perder de vista lo que estás haciendo:  Tu concentración se centra más en el proceso que en el resultado.

¿Qué podemos hacer para que el registro sea más sencillo?

Primero, la medición y el registro deben ser automatizados.

Segundo, el registro manual debe limitarse solamente a tus hábitos más importantes.

Tercero, registra cada medición o avance inmediatamente después que el hábito suceda.

La fórmula de acumulación de hábitos más el historial de hábitos es:

Después de (HÁBITO ACTUAL), yo voy a (REGISTRAR MI HABITO)

  • Después de colgar el teléfono tras una llamada de ventas, voy a mover un clip al segundo contenedor.
  • Después de terminar cada sesión en el gimnasio, voy a registrarlo en mi cuadro de entrenamiento.
  • Después de poner mi plato en el lavavajillas, voy a escribir lo que comí.

Cómo recuperarte rápidamente cuando tus hábitos se interrumpen

Cuando no puedo cumplir con un hábito, trato de recordarme una simple regla: “Nunca dejes que pase dos veces”.   Si dejo de practicar mi hábito un día, trato de practicarlo de vuelta al día siguiente o tan rápido como sea posible.

Interrumpir un hábito no importa, siempre y cuando la recuperación ocurra rápido.

Saber cúando (y cuándo no) registrar un hábito

El lado oscuro de llevar un registro o un historial de una conducta particular es que nos dejamos llevar por el número en lugar de guiarnos por el propósito detrás del hábito.  Nos enfocamos en trabajar muchas horas en lugar de terminar pronto un trabajo significativo.  Nos importa más hacer 10.000 pasos que en ser saludables.  En pocas palabras, optimizamos nuestros esfuerzos para alcanzar una medida.  Cuando escogemos la medida equivocada, obtenemos la conducta equivocada.

A este fenómeno a veces se le llama Ley de Goodhardt.  Este principio establece que: “Cuando una medida se convierte en el objetivo deja de ser una buena medida”.

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