2. Por qué los pequeños cambios generan una gran diferencia.

Hábitos atómicos (James Clear)

¿Por qué los pequeños cambios generan una gran diferencia? Los hábitos no son lo único que influye en el éxito, pero quizás sea el factor más importante que está bajo nuestro control, por lo cual tiene sentido enfocarse en aquello que se puede controlar.

El poder de los hábitos atómicos se basa en el principio de que, si se separan cada uno de los aspectos de una actividad y si se mejora el 1% de cada uno de estos aspectos, se habrá tenido una mejora considerable, una vez que todos los cambios se apliquen al mismo tiempo. La diferencia que las pequeñas mejoras pueden provocar es realmente sorprendente.

Los efectos de tus hábitos se multiplican en la medida en que lo repites cada día.  No parecen hacer mucha diferencia en un día determinado, y sin embargo, el impacto que producen conforme pasan los meses y los años puede resultar enorme.

El éxito es el producto de nuestros hábitos cotidianos, no de transformaciones drásticas que se realizan una vez en la vida. Tus resultados son los indicadores reactivos de tus hábitos.  Al final obtienes lo que repites.  Las pequeñas batallas que ganamos cada día son las que definen nuestro futuro.

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Hábitos acumulativos favorables

  1. En la productividad: El efecto acumulativo de lograr automatizar una tarea antigua para poder dominar una nueva habilidad es aún mayor. Entre más tareas seas capaz de realizar de manera automática, sin tener que pensar, más libertad tendrá tu cerebro de enfocarse en otras áreas.
  2. Conocimiento: Aprender una nueva idea no te convierte en genio, pero mantener el compromiso de aprender algo cada día durante tu vida se convierte en una fuerza transformadora. Cada libro que lees no sólo te enseña algo nuevo, también te estimula a repensar de manera distinta las viejas ideas.
  3. Relaciones sociales:
    Las personas reflejan la manera como te comportas con ellas. Entre más ayudas a los demás, más querrán ayudarte a ti. Ser un poco más amable en cada interacción con las personas al paso del tiempo termina por convertirse en una amplia y duradera red de conexiones.

Los grandes hitos, los momentos definitorios con frecuencia son el resultado de muchos acontecimientos previos que acumulan el potencial requerido para desencadenar un gran cambio. Los hábitos con frecuencia no parecen provocar ningún cambio hasta que se alcanza un punto crítico, un umbral que desencadena un nivel superior de desempeño.  Los resultados más poderosos toman su tiempo y se retrasan.   Esta es la razón por las que es tan difícil desarrollar hábitos que perduren.

El trabajo no se desperdicia, solo se acumula. Todas las cosas importantes provienen de comienzos modestos. La semilla de cada hábito es una pequeña decisión.  Pero conforme esa decisión se repite, un hábito nuevo surge y se va fortaleciendo.

Olvida las metas y mejor enfócate en los sistemas

 La mejor manera para alcanzar lo que queremos en la vida no consiste tanto en establecer metas específicas y viables, si no con los sistemas que se siguen para alcanzar dichas metas.

Según Scott Adams, las metas son los resultados que quieres obtener.  Los sistemas son los procesos que sigues para alcanzar esos resultados. Por ejemplo, si eres empresario, tu meta puede ser establecer un negocio con valor de un millón de dólares.  Tu sistema es la manera en que evalúas las ideas para desarrollar nuevos productos, contratas a los empleados y conduces las campañas de ventas.

¿Si ignoras tus metas y te enfocas únicamente en tu sistema, podrías también alcanzar el éxito? El autor plantea que está convencido que la respuesta es afirmativa.  Es mejor enfocarse en los sistemas.

Las metas son buenas para establecer una dirección, pero los sistemas son mejores para realizar los verdaderos progresos.

Los hábitos atómicos son pequeños hábitos que forman parte de un sistema mayor.  Si tienes problemas para cambiar tus hábitos, el problema no eres tú.  El problema es tu sistema.  Los malos hábitos se repiten constantemente no porque tú no lo quieras cambiar, sino porque tienes un sistema que no funciona.

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